Libre es tu pensamiento, libre es tu sentimiento.

25.8.11

Semana 1: Hoy cumplí una semana de nacido, ¡Qué alegría haber llegado este mundo!
Mes 1.- Mi mamá me cuida muy bien. ¡Es una mamá ejemplar!...
Mes 2.- Hoy me separaron de mi mamá. Ella estaba muy inquieta, y con sus ojos me dijo adiós. Espero que "mi nueva familia humana" me cuide tan bien como ella lo había hecho.
Mes 4.- He crecido rápido: todo me llama la atención. Hay varios niños en la casa que para mí son como "hermanitos". Somos muy inquietos, ellos me tiran de la cola, y yo les muerdo jugando.
Mes 5.- Hoy me regañaron. Mi ama se molestó porque me hice "pipí" dentro de la casa, pero es que nunca me habían dicho dónde debo hacerlo. Además duermo en la recámara... ¡y ya no me aguantaba!
Mes 6.- Soy un perro feliz. Tengo el calor de un hogar; me siento tan seguro, tan protegido. Creo que mi familia humana me quiere y me consiente mucho. Cuando están comiendo me invitan a participar dándome cosas de las que tienen en su mesa. El patio es para mi solito, y me lo paso de miedo escarbando como mis antepasados los lobos cuando esconden la comida. Nunca me dicen lo que tengo que hacer, por lo que deduzco que ha de ser totalmente correcto mi comportamiento...
Mes 12.- ¡Hoy cumplí un año! Soy un perro adulto. Mis amos dicen que crecí más de lo que ellos pensaban. ¡Que orgullosos se deben de sentir de mí!
Mes 13.- ¡Qué mal me sentí hoy! Mi "hermanito" me quitó la pelota. Yo nunca agarro sus juguetes, así que se la quité. Pero mis mandíbulas se han hecho muy fuertes y creo que lo lastimé sin querer. Después del susto me encadenaron, y ahora casi no puedo moverme para ponerme al sol. Dicen que van tenerme en observación y que soy un ingrato. No entiendo nada de lo que pasa.
Mes 15.- Ya nada es igual. Vivo en la azotea y me siento muy solo. Estoy casi convencido de que mi familia ya no me quiere. A veces se les olvida que tengo hambre y sed. Cuando llueve no tengo techo que me cobije...
Mes 16.- Hoy me bajaron de la azotea. En principio pensé que mi familia me había perdonado y me puse tan contento que daba saltos de alegría. Mi rabo estaba imparable de tanto moverse. Encima de eso, vi que me iban a llevar con ellos de paseo. Enfilamos hacia la carretera, y cuando llevábamos recorrido un buen trecho, de repente se pararon. Abrieron la puerta y yo me bajé feliz creyendo que haríamos "nuestro día de campo". Lo que no comprendí fue por qué cerraron la puerta y se marcharon. "¡Oigan, esperen!", grité con toda la fuerza de mis ladridos. Con angustia vi que se olvidaban de mí. Corrí detrás del coche hasta el agotamiento. Mi tristeza crecía al darme cuenta que casi me desvanecía y ellos no se detenían: me habían olvidado.
Mes 17.- He tratado en vano de buscar el camino de regreso a casa. Me siento mal y estoy perdido. En el sendero hay gente de buen corazón que me observa con tristeza y me da algo de comer. Yo les agradezco con la mirada y desde el fondo de mi alma. Quisiera que me adoptaran: seria leal como ninguno.
Mes 18.- El otro día pasé cerca de una escuela y vi a muchos niños y jóvenes como mis "hermanitos". Me acerqué, y un grupo de ellos, riéndose, me lanzó una lluvia de piedras tratando de ver quien tenía mejor puntería. Una de las piedras me lastimó el ojo y desde entonces ya no veo con él.
Mes 19.- Parece mentira: cuando estaba más cuidado y lustroso se compadecían más de mí. Ahora estoy muy flaco y mi aspecto ha cambiado. Perdí mi ojo, y la gente me saca a escobazos cuando pretendo echarme en una pequeña sombra.
Mes 20.- Casi no puedo moverme. Hoy al tratar de cruzar la calle por donde pasan los coches, uno me arrolló. Yo estaba en un lugar seguro llamado "cuneta", pero nunca olvidaré la mirada de satisfacción del conductor, que hasta dio un volantazo con tal de alcanzarme. ¡Ojalá me hubiera matado, pero solo me dislocó la cadera! El dolor es terrible: mis patas traseras no me responden, y con dificultades me arrastré hacia un poco de hierba en la ladera del camino.
Mes 21.- Llevo 10 días bajo la lluvia y el frío sin comer. Ya no me puedo mover. El dolor es insoportable. Me siento muy mal; me quedé en un lugar húmedo y parece que hasta mi pelo se está cayendo. Alguna gente pasa y ni me ve. Otras dicen: "no te acerques". Ya casi estaba inconsciente, cuando alguna fuerza extraña me hizo abrir los ojos. La dulzura de su voz me hizo reaccionar. "Pobre perrito, mira como te han dejado", decía... Junto a ella venía un señor de bata blanca que empezó a tocarme y dijo: "Lo siento señora, pero este chucho ya no tiene remedio, es mejor que deje de sufrir". A la gentil dama se le humedecieron los ojos y asintió. Como pude, moví el rabo y la miré agradeciéndole que me ayudara a descansar definitivamente. Solo sentí el pinchazo de la inyección y me dormí para siempre pensando en por qué tuve que nacer si nadie me quería...


Mierda, como estoy llorando.

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I could be dead in a second. Everything’s so fragile. Didn’t you realise that?

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